Entrevista a Diego Barcala [Revista Líbero]

Diego Barcala: “No creo que el lector del As no aprecie contenidos más allá de la actualidad”Entrevista a Diego Barcala

Nos sentamos en una mesa de El Bistró, en La Central de Callao. En la pared, de forma casual, una inscripción premonitoria será testigo de nuestra charla: ‘Admiror, paries, te non cecidisse ruinis, qui tot scriptorum taedia sustineas’. Es un epigrama pompeyano cuya traducción aproximada dice: ‘Me asombra, oh pared, que no te hayas hundido en ruinas, tú que tienes que aguantar las impertinencias de tantos escritores”. Diego Barcala es el padre intelectual, junto a Óscar Abou-Kassem, de la Revista Líbero, que juega a ser esa pared que, dos años y medio después de su primer número, resiste en pie en un periodismo deportivo acostumbrado a tanta impertinencia. Una ‘pared’ que, como defiende Barcala, no entiende esa obstinada idea de separar el fútbol de la cultura y que huye de la polémica y de la información superflúa a la que nos tienen acostumbrados los medios de mayor difusión. Nos sumergimos en las entrañas de la revista y del periodismo deportivo de la mano de este periodista que tiene claro que al lector se le puede acostumbrar a otro tipo de contenidos. Y ese es su objetivo.

Cuéntanos cómo surgió la idea de crear Líbero

Óscar [Abou-Kassem] y yo compartiamos trabajo en el diario Público y en la última fase del periódico, que luego cerró, habíamos pensado en hacer algo que nos motivase desde el punto de vista más del entretenimiento. El primer número salió en junio de 2012, y la idea era ocupar ese hueco que no existe para toda esa información de fútbol que no es actualidad, un punto de vista más cultural. Hicimos el primer número con un plan trimestral para no agobiarnos, apostamos por una revista en papel, porque seguimos creyendo que el papel es el que proporciona prestigio y carácter a una publicación y apostamos desde el primer momento por las mejores firmas que teníamos al alcance: de periodistas y escritores que nos gustaban, y también intentando sorprender poniendo a hablar de fútbol a gente que habitualmente no habla de ello.

¿Existiría Líbero si no hubiese cerrado Público?

Hubiese sido más lento. Óscar no confiaba tanto y yo que creía que podíamos compatibilizar nuestro día a día en el periódico, que era bastante absorbente, con tener una publicación trimestral. Hubiese sido un poco caos, porque hay un montón de trabajo que hemos aprendido a hacer que normalmente un periodista no hace, de administración, de logística. De no haber cerrado Público habría ido más lento, o igual incluso no hubiésemos sobrevivido, no sé. Al final nos vino bien que cerrara porque nos impulsó, creo que nos dio el empujón definitivo.

En vuestro primer editorial hablabáis de futbolizar la cultura o culturizar el fútbol como principal objetivo de Líbero

En ningún momento nos hemos planteado competir con la prensa deportiva o minusvalorar el trabajo de la prensa diaria, de actualidad. Se trataba simplemente de abrir el espacio a toda esa parte del periodismo cultural que no se ocupaba del fútbol. El objetivo en el primer editorial era dejar claro que el ADN de Líbero consistía en que toda esa gente del mundo de la cultura que nos gusta iba a aparecer hablando de fútbol. Y también que los textos de fútbol no tienen que ser de baja calidad, existe toda una trayectoria de cultura futbolística relacionada con el periodismo que en otros países se desarrolla sin ningún problema y aquí en España todavía cuesta.

¿Por qué creéis que hay tanto miedo en España a esa relación?

Creo que la presión a la que se están sometiendo los medios de comunicación desde el punto de vista empresarial obliga a que no se salga ni un ápice de todo aquello que se sabe que se transforma en dinero. No salirse del Real Madrid y Barcelona para que no se pierda ni medio lector. Que también es lícito tirar a lo seguro con el miedo que hay en la redacciones hoy en día, ERE tras ERE. Nosotros creemos que se puede acostumbrar al lector y, sin ambición de ser masivos, sí que hay gente a la que le gusta el fútbol y que le gusta leer algo más, que no está tan especialmente interesado en la novia de Cristiano ni la vida de Casillas. Los medios de comunicación se darán cuenta de que existe un espacio para algo más allá de la actualidad. Hay un ejemplo que me parece muy significativo: Alfredo Relaño lo que mejor hace, hoy en día, lo hace fuera de su periódico, los lunes en El País. (Memorias en blanco y negro, su espacio sobre historia deportiva) Tampoco creo que el As sea un periódico en el que sus lectores no vayan a apreciar ese tipo de reportajes periodísticos más nostálgicos.

Quizá por eso en los últimos años ha habido un pequeño ‘boom’ de publicaciones fomentando ese otro tipo de periodismo

Cuando salió Líbero ya existía cierto interés editorial en libros que incidían en darle espacio a periodistas que ya tenían su éxito como columnistas, el caso por ejemplo de Enric González con Historias del calcio. Porque libros de fútbol siempre han existido. Lo único que sí que creo que hay de diferencia, en los últimos años, es que determinados novelistas, escritores, artistas e incluso el cine, empiezan a tratar el fútbol como el que habla de cualquier otra cosa de la vida. Gente que ve fútbol e incorpora el fútbol a sus creaciones, porque empiezan a dejar de avergonzarse de que les guste.

Esto es un fenómeno que yo se lo escuché a Enric González, que pasaba cuando en El País empezaron a hacer especiales cada vez que había un Real Madrid-Barcelona en el que escribían Vázquez Montalbán del Barça y Javier Marías del Madrid. En ese momento empezaron a llamar escritores y columnistas para decir que también les gustaba el fútbol. Ahora pasa un poco esto. Incluso también existe un fenómeno que ya es la clave definitiva de que existe un boom: artistas que no tienen ni idea de fútbol pero que por la búsqueda de su autopromoción buscan su aparición en medios de comunicación de fútbol. Existe un interés de artistas que no han seguido el fútbol desde siempre, pero que ahora se han aficionado y les gusta, y encuentran esa interpretación del fútbol que sirve para la vida, para hacer metáforas.

Mencionabas el papel como un elemento de la apuesta por la calidad y curiosamente se da la contradicción de que las nuevas apuestas se aprovechan de las redes sociales e Internet para su lanzamiento

Existe una combinación de factores. Creo que nosotros no hubiésemos subsistido si no existiese la promoción gratuita que te proporcionan las redes sociales. Pero la gente sigue leyendo en papel, las revistas siguen teniendo sentido y siguen saliendo año a año. Nosotros no tuvimos tiempo pero lo ideal es primero generar una masa social de seguidores, utilizando las redes sociales, y mostrando lo que eres haciendo un producto de calidad, para luego ya sacar la publicación en papel. La lectura va a seguir siendo en papel, y hoy en día, mientras sigan existiendo los dos soportes se pueden complementar muy bien.Entrevista a Diego Barcala

En este sentido, parece que el futuro de la información de actualidad está destinada a Internet mientras el papel se reservará para reportajes y análisis en profundidad

Cada vez habrá menos gente que necesite bajar al quiosco a comprar un periódico, pero también la gestión que se ha hecho en España… A mí como lector y usuario, no me parece muy sensato que luches por una información que vas a dar al día siguiente en un periódico y desde primera hora la tengas en la página web. Supongo que las cabeceras tendrán una explicación a esto, por no perder influencia, que en el fondo las grandes cabeceras también la necesitan. Evidentemente, no parece que tenga mucho sentido que en un mismo periódico se haga una entrevista en profundidad y a la vez se ofrezca el tiempo, pero el análisis y la información que siempre ha aportado un periódico deberá seguir existiendo, quizá se acaben transformando en semanarios. Porque la solución intermedia es el periodismo de pago, pero vivimos en una cultura en España en el que el periodismo no tiene ningún valor económico para el lector.

En un principio hablábais de una apuesta por firmas específicas y nombres reconocibles. ¿Es una estrategia para daros a conocer o por marcar un estilo propio?

Ni es firmitis para buscar el famoso que te pone la firma, ni está pensado como una promoción de nada. Lo hacemos por el prestigio de la revista, porque creemos que desde el primer momento hemos intentado hacer la mejor revista posible, y las firmas son un gran valor de los productos periodísticos. […] Buscamos periodistas que nos gustan, les intentamos localizar y les preguntamos si les apetece. El problema es que todo se ha desvirtuado. A mí siempre me han enseñado desde que empecé en esto que hay gente que tiene prestigio porque se lo ha ganado, pero vivimos en una sociedad en la que uno por tener 5.000 seguidores en Twitter ya se considera una firma, porque es un tío que lo conoce todo el mundo.

También hablábais de evitar periodistas tóxicos

Entiendo la toxicidad en el sentido de aquel tipo de periodismo que crece alrededor de las polémicas y creemos que tenemos un lector que esta harto de las tertulias de la televisión. Si de repente a nosotros nos ven que empezamos a hacer cosas de las que ellos ya están huyendo, sería cargarnos la idea o el producto. Intentamos huir de ese tipo de periodismo, pero todo el mundo tiene su espacio. Hay mucha gente que está haciendo lo que puede, y que está metido en un medio como la televisión que exige ese tipo de programas. Creemos también que no es necesario, que incluso se podría tener éxito sin hacer esas cosas, que Relaño podría escribir sus artículos del lunes en su propio periódico. Eso no significa que Roncero y la prensa deportiva no tenga su espacio y su entretenimiento.

En el segundo editorial comentábais que os parecía mal que la gente separara el fútbol y la política

Por qué no se va a escuchar y a respetar la opinión de un tío que es futbolista, que con 18 años ya ha vivido lo que mucha gente normal no viviría hasta los 60. Como la que puede tener un actor joven al que le dan un Goya y que decide que puede hacer su reivindicación. Otra cosa es que cuando tú eres una figura de un club de fútbol, y esto me lo dijo Valdano, cuando no eres un simple asalariado sino que eres un representante de una institución tengas limitaciones a la hora de saber en qué momento estás representando al club o te estás representando a ti mismo. Lo que dijimos en el editorial es que no se puede callar a un futbolista por el hecho de serlo. Y que además el fútbol que tiene una potencia de comunicación brutal para un montón de cosas, no solo sea utilizado por las marcas, que también lo utilicemos los ciudadanos para ayudar en lo que haga falta. Me molesta cuando se les trata de tontos a los futbolistas, me parece un menosprecio innecesario. También, por contra, se les exige a los futbolistas un nivel cultural que no tienen por qué tener.

¿Tenéis planeado crecer, o cambiar la periodicidad?

Lo estamos pensando seriamente porque ya se ha estabilizado la revista. Salimos sin problemas y pagamos a todos los colaboradores. Ser trimestrales nos permite hacer una revista con mucha calidad, cuidando todo mucho, pero para atraer publicidad sería mejor tener más presencia en los quioscos, porque en los buenos puntos de venta sí que nos aguantan los tres meses, pero los quiosqueros tienen un sistema por el que si no te han vendido en dos o tres semanas devuelven la revista. Sí que nos planteamos hacer más revistas, no mensuales porque no tenemos la maquinaria y la capacidad económica. De momento, vamos a sacar un libro dentro de poco, relacionado con las campañas que hicimos de ‘Si te lo explican con fútbol’, en clave de humor. Algo que nos permita no tener que abrir el restaurante sólo cuatro veces al año.

Los medios de comunicación se darán cuenta de que existe un espacio para algo más allá de la actualidad. Hay un ejemplo que me parece muy significativo: Alfredo Relaño lo que mejor hace, hoy en día, lo hace fuera de su periódico, los lunes en El País (sus Memorias en blanco y negro). Tampoco creo que el As sea un periódico en el que sus lectores no vayan a apreciar ese tipo de reportajes periodísticos más nostálgicos. 

¿Habéis conseguido el objetivo inicial que os marcasteis?

El objetivo vital y personal de ser algo de lo que vivamos sí. Del objetivo publicitario cero. Entiendo que somos una publicación que no pertenecemos a un grupo mediático grande, y no tenemos grandes tiradas para llegar a todo el mundo, y esto te impide llegar al reparto de la publicidad. Sin embargo, el número de suscriptores, de lo que yo desconfiaba mucho, ha sido una sorpresa que es lo que nos permite vivir.[…] A la vez es contraproducente, porque si quieres visibilidad también necesitas una venta en los quioscos, y el anunciante te lo va a pedir. Pero el suscriptor es un cliente fijo, al que le puedes mandar emails, descuentos, información sobre sorteos. Para nosotros tiene más valor. También creemos que vivimos mucho del boca a boca. Al final eso de que la mejor promoción es la de la redes sociales, es un poco una burbuja.

¿Hay algo con lo que hayáis quedado insatisfechos?

Las cosas malas de la revista son explicables. Lo de la publicidad sabíamos que era complicado y entendemos a los anunciantes en cierto modo. Si nos gustaría tener más influencia en los clubes de fútbol. Que los clubes de fútbol nos tuviesen más en cuenta a la hora de hacer entrevistas. Aún así no nos podemos quejar. Por ejemplo, con el Atlético hicimos la entrevista a Turan, es un lujazo. Es una gozada que un club considere que es bueno para ellos que Arda Turan aparezca en la portada de una revista, que entiendan que es interesante para los jugadores aparecer en este tipo de publicaciones.

¿Por qué crees que no hay una apuesta tan clara por calidad y diseño en internet?

Hemos aprendido que la revista se ha convertido en un objeto que guardas, que lo archivas. Tienes que darle un diseño especial, darle un componente añadido que hace veinte años no tenía. Supongo que no es lo mismo hacer un diseño ligero y bonito para el papel porque facilita la lectura que para Internet, que quizá no la facilita. Lo que sí es que cada vez confío menos es en las revistas en formato PDF en Internet, que me resultan complicadas de leer y que creo que no están funcionando.

Si volvierais a empezar, que cambiaríais

Habríamos hecho un lanzamiento más escalonado, invirtiendo tiempo en darnos a conocer en Internet, para tener una base y luego sacar la revista. Desde el primer momento, igual hubiéramos buscado un socio inversor editorial, que aparte de darnos la posibilidad del dinero inicial nos hubiese servido también para la promoción. También nos dio siempre mucho reparo el crowfunding, pero por ejemplo Verkami es una página de crowfunding para productos culturales que igual nos hubiera resultado rentable de haberlo explorado. Habernos abierto más a gente que estaba haciendo cosas parecidas a la nuestra, aunque a eso no hemos estado cerrado nunca. Y pensar que la revista no tiene por qué ser sólo la revista, sino que puedes hacer productos editoriales para web, productos audiovisuales, eventos, conferencias, ciclos de cine.

Para cerrar, háblanos de una película de fútbol o deporte que te guste

En cine es muy complicado. Al final siempre acabo en los lugares comunes, como son la de The Damned United, que me gusta mucho pero tampoco me parece un peliculón. Los dos Escobar es un documental bastante chulo. Hay películas argentinas donde el fútbol aparece con delicadeza, como El secreto de tus ojos. A Carlos Marañón siempre le he escuchado que hacer una película de fútbol es muy complicado. Que Evasión o victoria es la única que ha sido capaz de hacer algo decente. En género audiovisual, aunque no sean películas, creo que Informe Robinson es un ejemplo de género documental periodístico.

¿Y un libro?

Luis García Montero, en determinados capítulos de No me cuentes tu vida mete historias de fútbol muy buenas, incluso desconocidas, que es otra manera muy natural de tratar el fútbol, de incluirla en una obra literaria.

Un tipo bastante desconocido en España es Osvaldo Soriano. Todos los libros de cuentos suyos son maravillosos. Hay también un libro de cuentos de Juan Tallón  [Manual de fútbol], que lo regalamos con Líbero, y es maravilloso, o el libro de relatos que hizo el UC Ceares. Salvajes y sentimentales, de Javier Marías, aunque hay mucha gente que le encanta Marías pero que le odia cuando habla de fútbol, que está lleno de fobias y cosas incoherentes pero que está muy bien escrito.

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